Soñar sin algoritmos
En un mundo dominado por las métricas y los likes, yo sigo creyendo en el esfuerzo, la autenticidad y los sueños que no siempre se ven.
Hay tantas cosas que me gustaría decir… Que no sabría ni cómo empezar.
¿Por qué no nos apoyamos más entre mujeres? ¿Por qué no ponemos en valor lo que hacen los demás? ¿Por qué desmerecemos el esfuerzo ajeno?
Ojalá el mundo mirase con ojos bonitos. La fealdad no existe: existen las diferencias.
¿Por qué no premiamos el esfuerzo, las ganas, la ilusión? ¿Por qué dependemos de algoritmos y no de personas?
Últimamente estoy viviendo algo precioso: descubriendo lo que hay detrás de muchas personas. Personas que se esconden tras éxitos profesionales, tras marcas, tras redes sociales o tras su día a día. Y no os imagináis la belleza que encuentro en ellas: en madres, en mujeres anónimas, en gestos sencillos, en conversaciones auténticas. Historias que no se ven, pero que son pura emoción.
Qué bonito es poder escribir desde los sueños, desde la libertad, desde la intimidad de casa. Aunque las palabras no lleguen más lejos que un simple post o una pantalla.
Qué bonito es pensar que si alguien lee, pueda soñar. Ojalá el esfuerzo, la constancia y la ilusión fueran la medida del mundo. Tengo fe en que la vida recompensa el amor cuando se hace desde la autenticidad.
Si me preguntas hoy, te diré que sueño con casarme con un vestido bonito, con todo el brilli brilli de Cenicienta. Con un Zuhair Murad o un Pol Núñez, en Navidad. Sueño con una familia renovada. Con desfilar sin miedo por los photocalls de la vida. Con seguir creciendo, aprendiendo, descubriendo voces nuevas. Ojalá el amor fuera el motor del mundo. Ojalá los sueños eliminaran todos los límites que la sociedad impone.
No dejes campos vacíos. A veces solo hay que decir unas pocas palabras mágicas para recordarle a alguien que merece la pena seguir adelante. Son aquellos polvos mágicos de Campanilla que te hacían volar.
Estar nominada a los Premios iVoox me hace soñar despierta.
Rezo porque el mundo sea cada vez un lugar más bonito. Donde podamos caminar descalzos, sin miedo. Soñemos. Porque a veces, la vida te da la oportunidad de hacerlo realidad.
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