Sevilla parecía una ciudad distinta por la noche
Algunas conversaciones solo existen cuando nadie escucha
Lo que más le sorprendía no era la gente. Era el dinero.
Mesas reservadas sin preguntar precio. Botellas abiertas que nadie terminaba. Conversaciones que cambiaban cuando alguien mencionaba cifras.
Había aprendido rápido que en algunos sitios hablar de dinero era de mala educación. Pero mostrarlo era perfectamente normal. A veces pensaba que Sevilla tenía dos ciudades distintas:
la que todo el mundo veía y otra que solo aparecía por la noche.
Este relato forma parte del universo narrativo de este Substack, donde también reflexiono sobre moda real, identidad y estilo desde la experiencia. Descúbrelo aquí.


