Hay libros que compras para leer y libros (este me lo regaló mi querida Rosa que me conoce muy bien) que, sin saberlo, terminas subrayando hasta dejar las páginas teñidas de fluorescente porque cada párrafo es un espejo incómodo de la sociedad en la que vives. Eso es exactamente lo que me ha pasado con “Quiero y no puedo” de Raquel Peláez. Con una lucidez desbordante y un colmillo afilado pero elegante, la periodista desmenuza la historia de España a través de un hilo conductor que nos define mejor que cualquier documento de identidad oficial: la obsesión por las apariencias y el estatus social.
Peláez propone un viaje sociológico fascinante que recorre varias décadas de la historia española reciente, analizando cómo el poder político, la economía y las ansias de pertenencia han moldeado nuestra estética, nuestras costumbres y, sobre todo, nuestros complejos. Desde el “quiero y no puedo” del funcionariado de provincias de mediados del siglo pasado hasta los nuevos códigos de la clase aspiracional en la era de Instagram, el libro es una radiografía implacable de un país que siempre ha preferido parecer antes que ser.
Del azulejo de Cuéntame al chalé adosado: la evolución del estatus
Lo verdaderamente brillante de la tesis de Raquel Peláez es cómo consigue relacionar la gran historia política con los pequeños objetos cotidianos. El estatus en España nunca ha sido una cuestión abstracta; se medía en la marca del coche, en el destino de las vacaciones de verano, en la tipología del mueble del salón y en la forma de vestir de los hijos.
El libro recorre con maestría esos años de transición económica donde una España que salía de la autarquía necesitaba, de manera casi desesperada, demostrar una modernidad que todavía estaba cogida con alfileres. Es ahí donde nace el concepto del “pijo” español, una figura que Peláez analiza no como una simple etiqueta de moda, sino como un síntoma político y económico de una clase social que buscaba distanciarse a toda costa del origen rural o trabajador del país. El poder y el estatus se han ido heredando y transformando, cambiando las chaquetas de tweed por los chalecos de plumas en los distritos financieros actuales, pero manteniendo la misma estructura de exclusión invisible.
“En España, la ropa y el coche nunca han sido meras herramientas de consumo; son declaraciones de guerra social camufladas de buen gusto."
Un obligatorio en la biblioteca de cualquier observador cultural
“Quiero y no puedo” se ha convertido de inmediato en un libro obligatorio en mi biblioteca personal. Lo es porque huye de la condescendencia y de la crítica barata. Peláez no juzga el deseo humano de escalar socialmente o de mimetizarse con el poder; lo que hace es mapear la arquitectura de ese deseo. Nos explica por qué nos duele tanto sentirnos fuera de lugar y cómo la industria del consumo ha mercantilizado nuestra necesidad de aceptación.
Al cerrar el libro, te queda una certeza absoluta: todos, en mayor o menor medida, participamos en este teatro de las apariencias. La próxima vez que veas una tendencia de moda absurda o un comportamiento social que te chirríe, no mires la superficie. Haz lo que propone Raquel Peláez en este ensayo imprescindible: busca el origen de los recursos, la herencia política que lo sustenta y el miedo al descenso de clase que se esconde detrás de cada costura. Una lectura magistral que te cambia la mirada para siempre.


