Hay una pregunta que me hago cada vez que leo un artículo de moda que me parece bueno de verdad: ¿Cómo lo ha hecho? No en el sentido técnico. En el sentido de qué ha tenido que pasar en la cabeza de quien lo escribe para que el resultado sea esto y no cualquier otra cosa.
Eso es justo lo que ocurre con Pilar Larrondo, me puedo hacer esa pregunta con cada uno de sus artículos.
El periodismo de moda que no frivoliza
Existe un problema estructural en el periodismo de moda en España que Pilar Larrondo lleva años demostrando que tiene solución.
El problema es este: la moda se cubre de dos formas. O como catálogo —qué se lleva, quién lo lleva, dónde comprarlo— o como crítica cultural de altísimo nivel que resulta inaccesible para quien no tiene ya cierta formación previa. En el centro, el espacio donde el periodismo de moda puede ser al mismo tiempo riguroso, personal y legible para cualquier lector, está casi siempre vacío. Pilar Larrondo trabaja en ese centro.
Ella no describe lo que ocurre en la moda sevillana. Lo que hace es contextualizarla explicando por qué importa lo que importa. Pilar conecta una tendencia con una historia, un diseñador con su trayectoria, un evento con lo que representa más allá de sí mismo.
Y no es una tarea fácil. Precisamente porque requiere documentación real, criterio propio y la capacidad de comunicar ambas cosas sin que el lector sienta el esfuerzo detrás. En una era en la que todos usamos la IA como herramienta de trabajo, hay cosas que no podemos sustituir. Y es que para cubrir un desfile de moda flamenca siendo capaz de hilar unos años con otros, de recordar cuando un diseñador sacó un patrón determinado en una colección anterior o porque repite estampados año tras año, redactarlo sobre la marcha y tenerlo listo para publicar un artículo prácticamente cuando está entrando la última modelo en el backstage… hay que ser muy buena en lo que haces.
Lo personal como herramienta periodística
Hay algo en la forma de escribir de Pilar Larrondo que no aparece en los manuales de periodismo de moda y que sin embargo es lo que hace que sus artículos sean los que se leen y se guardan. Es su sello. La sensación de que hay una persona concreta detrás del texto, con criterio propio, con algo que decir más allá de la descripción de los hechos.
El periodismo de moda convencional tiende a la impersonalidad. Como si la voz del periodista fuera un obstáculo entre el lector y la información. Pilar hace exactamente lo contrario: su voz es el vehículo. Y lo que en teoría podría parecer más subjetivo, resulta paradójicamente más fiable. Porque el lector sabe con quién está hablando.
Por qué el periodismo de moda local importa más de lo que parece
La moda sevillana tiene una especificidad cultural que los medios nacionales cubren de forma fragmentada y frecuentemente superficial. El traje de flamenca, la mantilla, los looks de la Feria, la temporada nupcial: todo eso tiene una complejidad cultural, una historia y una psicología social que requieren un conocimiento que no se adquiere desde fuera.
Pilar Larrondo escribe desde dentro. No como observadora externa que llega a cubrir un evento exótico, sino como alguien que conoce el territorio y entiende sus matices. Pero además, más allá de que lo haga desde un conocimiento profundo, lo hace desde el amor de una persona que respira pasión por su profesión y las tradiciones.
Eso tiene un valor que va más allá del periodismo de moda en sentido estricto. Es documentación cultural. Es la diferencia entre una crónica que describe lo que ve y una crónica que entiende lo que observa.
Lo que aprendí en nuestra conversación
Cuando la entrevisté para el podcast, lo que más me sorprendió no fue su conocimiento —ese lo esperaba— sino su curiosidad. La disposición a seguir preguntando, a buscar el ángulo que todavía no se había contado, a no darse por satisfecha con la primera lectura de cualquier tema.
Eso es lo que diferencia a los periodistas que construyen algo de los que simplemente cubren cosas. No el archivo de lo que han escrito. La actitud con la que se enfrentan a lo siguiente. La humildad con la sigue enfrentándose a su labor cada día, las ganas que pone en todo lo que hace y la inquietud por seguir aprendiendo.
Pilar Larrondo tiene esa actitud. Y en un sector donde la velocidad de producción de contenido tiende a comprimir el espacio para la curiosidad, eso es un bien escaso.
¿Seguís el periodismo de moda en medios locales? ¿Hay voces del periodismo de moda que consideréis imprescindibles?


