Bienvenidos a este rincón de mi cuaderno de autora. El proceso creativo de una novela siempre esconde caminos secundarios, escenas latentes y voces que reclaman su propio espacio fuera de la estructura principal. El texto que vais a leer hoy no pertenece de forma literal a las páginas publicadas, sino que nace como un microrrelato de suspense romántico en Sevilla, una pieza de atmósfera pura diseñada para explorar la psicología de uno de los pilares de mi obra.
En mi rincón profesional de Tala Álvarez Pareja-Obregón, siempre he defendido que la literatura de intriga se alimenta de los silencios, de las decisiones no tomadas y de esa tensión invisible que transforma una ciudad en un personaje más. A través de la voz de Ángel, nos adentramos en los dilemas de un hombre acostumbrado al análisis y al control absoluto, cuyos principios comienzan a tambalearse al chocar contra la imprevisibilidad de una mujer que desafía todas sus lógicas en la capital hispalense.
Si el magnetismo de esta escena os atrapa y queréis profundizar en la trama policial, los secretos y la evolución de estos personajes, os invito a descubrir los capítulos oficiales ya disponibles en mi perfil de la plataforma de lectura digital Wattpad, donde la historia principal sigue desplegándose cada semana. Pasad, leed y dejaos envolver por las reglas que estamos a punto de romper.
Tuve tres oportunidades distintas ayer para terminar con esto.
La primera fue cuando llegó tarde y yo ya estaba a punto de irme. Podría haberme ido. Era la excusa perfecta, limpia, sin necesidad de explicar nada.
La segunda fue cuando me preguntó algo que no tenía por qué responder. Podría haberme limitado a lo básico. Lo suficiente para cerrar la conversación y no abrir nada nuevo.
La tercera fue al final, cuando hubo un silencio que cualquiera habría usado para decir bueno, me voy. El tipo de silencio que se convierte en despedida solo si lo dejas.
No me fui en la primera.
Respondí en la segunda.
Y en la tercera hice algo que no había planeado hacer: le pregunté si tenía tiempo para tomar algo.
Me dijo que sí antes de que yo terminara la frase.
Eso también es información.
No sé qué estoy haciendo. Sé que vine a Sevilla a resolver una sola cosa y que ese mujer complica cada conversación que tengo conmigo mismo sobre por qué estoy aquí.
Lo que no sé es si eso es un problema o si es la primera vez en mucho tiempo que algo me importa más de lo que debería.


