Las ciudades hablan.
No lo hacen en voz alta. Ni delante de todo el mundo. Pero si escuchas el tiempo suficiente terminan contando cosas.
Esa semana Sevilla repetía las mismas historias. Las mismas calles. Los mismos nombres. las mismas noches demasiado largas.
No tenía todas las piezas. Pero empezaba a intuir el dibujo.
Y no le gustaba nada.
Este relato forma parte del universo narrativo de este Substack, donde también reflexiono sobre moda real, identidad y estilo desde la experiencia. Descúbrelo aquí.


