Me dije que era curiosidad.
Eso me dije la primera vez que la seguí con la mirada más de lo necesario. Curiosidad profesional, si quieres. Hay personas que no cuadran con el lugar donde están, y eso siempre me ha llamado la atención. Ella no cuadra con Sevilla. O Sevilla no cuadra con ella. Todavía no sé cuál de las dos cosas.
Me dije que era el caso.
Que si pensaba en ella era porque algo en esta ciudad estaba cambiando y ella había aparecido justo en el momento equivocado, que en este trabajo no existen las coincidencias, que prestarle atención era parte de lo que tenía que hacer.
Me dije que podía parar cuando quisiera.
Eso lo he pensado antes sobre otras cosas. Y casi siempre ha sido verdad.
Casi.


