Había aprendido a desconfiar de las historias demasiado bonitas. La ciudad estaba llena de ellas.
Chicas que aparecían de repente. Negocios que crecían demasiado rápido. Eventos que nadie recordaba haber organizado. Todo parecía espontáneo. Pero casi nunca lo era.
Aquella noche alguien mencionó su nombre como su fuera parte del paisaje. Y por primera vez pensó algo que no le gustó nada: tal vez ella llevaba tiempo demasiado cerca de algo que aún no podía ver.
Este relato forma parte del universo narrativo de este Substack, donde también reflexiono sobre moda real, identidad y estilo desde la experiencia. Descúbrelo aquí.


