Intensa, soñadora y muy real
La magia de la autenticidad
Me llamo Tala, tengo el síndrome de Peter Pan y sigo siendo una niña. Creo en los cuentos de hadas, sueño con pájaros y flores y defiendo que los príncipes existen.
Esto no significa que no tenga los pies en la tierra. Tengo un estricto sentido de la responsabilidad y la lealtad es un valor auto impuesto. Soy metódica para muchas cosas, disciplinada y maniática con los tiempos.
La envidia es una cualidad descartada en cualquier persona cercana. Como cuando haces la lista negra de contactos en el teléfono móvil. No creo en la envidia en general, pero mucho menos entre mujeres. Creo en sumar, en aportar y valorar al alza lo que otra mujer ha conseguido. Creo en alucinar ante una mujer guapa y decírselo. Creo en decirle a otra mujer el orgullo que es que haya conseguido un éxito. No siento envidia por los logros de mis personas cercanas, incluso de las que no conozco. Todo lo contrario. Me hace feliz que las personas tengan éxito. Detrás del éxito siempre hay un esfuerzo, un sacrificio y mucho trabajo. ¿Por qué no valorarlo?
Me gusta caminar descalza y disfrutar de un buen café. Adoro todas las variedades de Ikea, son deliciosos. Y no me importa tener que coger el coche única y exclusivamente para ir a Castilleja y volverme cargadita de café, sencillamente porque merece la pena. Me considero una persona muy positiva y pienso que la risa es una de las mejores terapias para el alma. Creo que la sonrisa hay que llevarla puesta cuando sales de casa, porque saludar con una bonita sonrisa son polvos mágicos de la felicidad para el mundo de las personas. Como cuando Campanilla esparcía el polvo de hadas y conseguía que los niños volaran. Reconozco que puedo ser un poco Ally McBeal, con ese mundo paralelo en mi cabeza y un punto de locura que guardo para mis amigas. Puedo montar una serie de cien capítulos en mi cabeza en un abrir y cerrar de ojos. Eso sí, muy importante que tenga final feliz.
Tengo un lenguaje propio. Me gusta renombrar las cosas y rebautizar a algunas personas. Hasta el punto de que los que me rodean acaban adoptando mi terminología y cuando hablo con mis amigas parece que conversamos en clave.
Pienso excesivamente rápido y a veces hablo con frases totalmente inconexas o ideas sin sentido y es que, me salté tres párrafos que ya fueron dichos mentalmente. Siempre he sido creativa en todos los sentidos. Me gusta imaginar, escribir, tejer, fotografiar, grabar… En general me gusta estar constantemente inventando. Adoro mi trabajo porque cada día descubres o inventas algo nuevo. No hay cosa que más me divierta que un photocall y un evento. Paso mucho tiempo en el back, pero tengo que reconocer que la parte de delante de las cámaras, la parte en la que se te reconoce y tu ego crece un poquito es un subidón de adrenalina y energía que se me antoja necesaria. Como cuando una niña pequeña se pone a bailar o cantar en la típica reunión familiar para enseñar lo que sabe hacer y le aplaudan por lo bien que lo hace. Yo me siento muy niña pequeña en ese sentido. ¡Me parece la bomba!
Soy intensa, intensa a niveles insospechados. Tanto que a veces estoy segura de que soy insoportable. Pero incluyo en mi manifiesto que vivir las cosas con intensidad debería ser obligatorio. Paradójica y en sentido contrapuesto, uno de los valores que más me representan, es la resiliencia.
Considero que la vida te pone pruebas de las que sacas un aprendizaje. De cada una de las experiencias negativas que vivimos, con fehaciente pienso que existe una luz que descifra. Como si cada experiencia negativa fuera aquel juego de niños que consiste en una prueba en la que se encadenan pistas para encontrar un tesoro. Y cuantos más tesoros vas acumulando, más sube tu nivel de realización personal.
Creo que hacemos la vida muy complicada y el ritmo rápido e inmediato de hoy en día nos hace perder la perspectiva de las cosas verdaderamente importantes.
Creo que el tiempo es una de las mayores riquezas que existen y no nos damos cuenta de que todos tenemos al alcance de un simple planning de agenda ser ricos por unas horas, una tarde, un fin de semana o un domingo.
Estás líneas son parte de uno de los capítulos en el que intento dar un pequeño reflejo de quién soy en mi libro Sola. Me gusta contar historias, adoro que el contenido sea rico y aporte valor. En cada proyecto que emprendo pongo alma, pasión y mucho amor. En un mundo en el que cada vez tenemos más superficialidad, en el que conectamos a través de inteligencia artificial, yo creo en aportar humanidad y autenticidad. Escribir desde dentro de uno mismo, desde ese rincón íntimo en el que no hay falsedad es la forma más bonita de comunicar y espero que me acompañes en este camino. Desde mis redes, mi podcast y ahora desde aquí mi único objetivo es aportar.
En mi canal de podcast Post vs Reality me gusta contar la parte humana de lo que no se ve detrás de grandes profesionales, dando voz a personas que suman y lo hacen de forma infinita. Creo que no hay nada más maravilloso que la imperfección de lo perfecto, los aprendizajes, los momentos de frustración y las dificultades porque todo ello hace que cada uno de nosotros seamos únicos y estos, son los que construyen nuestra esencia.
Nuestra vida está compuesta de pequeños pedacitos de recuerdos, personas que nos acompañan en el camino, trabajo y experiencias.
Me encantará tenerte aquí, y construir un pequeño rincón en el que enriquecer de alguna forma una visión profesional, una humana y una creativa porque para mí es la magia de la vida.
Te invito a acompañarme y compartir estos ratitos.


Me encanta como escribes y que compartas un poquito de ti ❤️😘
Doy fe 🫶