Hay historias que empiezan a torcerse sin hacer ruido
Y cuando ocurre, casi nadie lo nota al principio
Hay momentos en los que una historia empieza a torcerse sin hacer ruido. No hay. golpes. No hay gritos. Solo detalles pequeños que empiezan a repetirse demasiado.
Una dirección que aparece varias veces. Un nombre que nadie explica del todo. Una serie de noches que terminan siempre en el mismo sitio.
No era la primera vez que lo veía. Pero algo le decía que esta vez la historia no iba a ser sencilla.
Este relato forma parte del universo narrativo de este Substack, donde también reflexiono sobre moda real, identidad y estilo desde la experiencia. Descúbrelo aquí.


