Ella empezó a notar que no todas las miradas eran iguales
No todas las puertas abiertas llevan al mismo lugar
La primera vez que se sintió incómoda no supo por qué. No pasó nada concreto. Nadie dijo nada fuera de lugar.
Solo una mirada sostenida más tiempo del debido. Un comentario que no recordaba haber provocado. Una sensación difícil de explicar.
Por primera vez pensó que quizá no todos miraban por lo mismo. Que no todas las puertas abiertas llevaban al mismo sitio.
Aun así, se quedó. Porque aprender a irse también requiere tiempo.
Este relato forma parte del universo narrativo de este Substack, donde también reflexiono sobre moda real, identidad y estilo desde la experiencia. Descúbrelo aquí.


