Él empezó a notar que nada se repetía por casualidad
A veces observar también es una forma de elegir
No fue ella lo que le hizo detenerse. Fue lo que empezó a repetirse.
Los mismos nombres en lugares distintos. Las mismas caras apareciendo donde no tocaba. Las mismas conversaciones cortándose cuando él llegaba.
Había aprendido a escuchar lo que no se decía. A desconfiar de lo que parecía casual.
Por primera vez pensó que quizá ella no era consciente de nada. Que quizá no había elegido estar ahí.
Y eso lo colocaba en una posición incómoda: seguir mirando o acercarse demasiado.
Porque hay momentos en los que observar también es una decisión.
Este relato forma parte del universo narrativo de este Substack, donde también reflexiono sobre moda real, identidad y estilo desde la experiencia. Descúbrelo aquí.


