Cuando te paras
Ella llegó a Sevilla sin saber que algunas ciudades te observan antes de que tú las mires
Ella llegó a Sevilla creyendo que las ciudades eran solo escenarios. Calles, edificios, ruido. Nada que pudiera tocarte de verdad.
No sabía que hay lugares que te miran antes de que tú los mires. Que te observan en silencio, esperando a que bajes la guardia.
Durante semanas caminó deprisa, como si llegar pronto a algún sitio la protegiera de algo. No se permitió preguntas. Ni recuerdos. Mucho menos promesas.
Había aprendido que lo importante era no detenerse. Seguir. Siempre seguir.
Lo que aún no sabía es que algunas historias no empiezan cuando llegas. Empieza cuando te paras.


