Aquella noche alguien la esperaba al salir.
No fue una escena. No hubo gritos. Solo una frase dicha demasiado cerca. Demasiado tranquila.
No respondió.
Siguió caminando como si no hubiera pasado nada. Pero cuando dobló la esquina entendió algo por primera vez: había gente que sabía exactamente dónde encontrarla.
Este relato forma parte del universo narrativo de este Substack, donde también reflexiono sobre moda real, identidad y estilo desde la experiencia. Descúbrelo aquí.


